Como incubar los huevos

Si después de la correcta aclimatación, se ha desinfectado la hueva, asegurarse de que en el momento de ser colocada para la eclosión queda perfectamente libre de restos de desinfectante, pues la exposición prolongada puede ser perjudicial.

A partir de este momento los peces van a vivir una de las fases más crítica de su vida: la eclosión, la reabsorción de la vesícula vitelina, el despegue del fondo y el inicio de la alimentación.

Para que todo se desarrolle bien es imprescindible tener una buena calidad de agua y suficiente cantidad.

La calidad del agua la conoceremos por sus cualidades físicas, químicas y microbiológicas.
  • Físicas: En ocasiones por el hecho de incubar con agua de manantial se piensa que ya se tiene garantía de calidad de agua. A veces es cierto pero no siempre. El agua de manantial suele garantizar una falta de materia en suspensión, lo cual es bueno.
    También suele garantizar la regularidad de la temperatura. Es conveniente que sea inferior a 12ºC. Si es superior a esta temperatura, se pueden producir malformaciones, tanto en la fase de incubación como en la de reabsorción de la vesícula vitelina. Cuanto más nos alejemos de los 12ºC, más posibilidades de malformaciones.
    Otro factor muy importante es el nivel de saturación de gases del agua. Un agua sobresaturada en gases puede causar graves problemas en este periodo. Una desgasificación forzada del agua no siempre resuelve el problema, ya que puede provocar un desequilibrio iónico de consecuencias desagradables.


  • Químicas: Un análisis del agua en un laboratorio nos alertará de la presencia de metales pesados y otras sustancias como pesticidas, abonos... que podrían hacer inutilizable el agua para la función prevista, aunque su apariencia sea buena.
    Es una medida imprescindible cuando se va a utilizar un recurso nuevo o cuando el habitual comienza a dar problemas imprevistos.


  • Microbiológicas: Junto al análisis químico conviene hacer uno microbiológico que nos oriente sobre el grado de contaminación del agua y conocer el tipo y el nivel de bacterias presentes. Si el grado de contaminación es alto, conviene o proceder a una desinfección (ultravioletas...) o desestimar el recurso.
  • Colocación para la eclosión: independientemente del sistema que se use, es recomendable colocar la hueva extendida en una sola capa, sin amontonamientos y asegurar un correcto caudal que transporte oxígeno por toda la superficie y evite así zonas sin renovación.

    Un buen sistema es colocar los huevos en bandejas de incubación de fondo plano y rígido. Puede ser de plástico duro o de aluminio marino (evitar galvanizados, zincados y otros metales que podrían resultar peligrosos para los huevos) perforados con agujeros de 1 milímetro de diámetro.

    Algunos piscicultores utilizan las perforaciones alargadas (unos 3 x 12 milímetros) que mantienen al huevo y cuando eclosiona, el alevín cae, dejando sobre la bandeja los huevos no eclosionados.

    Este sistema es bueno siempre que el alevín al nacer caiga sobre otra bandeja con perforación de 1 milímetro y lo mantenga con una buena oxigenación; evitando así la muerte de alevines que se produce con el amontonamiento en determinadas zonas de la pila de incubación.

    Cuando los alevines comienzan a nadar separados del fondo, es el momento de iniciar la alimentación y de pasarlos a las pilas de alevinaje.

    Es recomendable mantener tanto a huevos como alevines en penumbra y tranquilos, hasta la reabsorción de la vesícula vitelina.


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